La idea de UN BUEN HOMBRE surgió hace veinte años, cuando empezaba a trabajar en el mundo del cine como auxiliar de dirección. En aquella época ya soñaba con llegar algún día a escribir y dirigir mis propias películas, aunque por supuesto era un sueño muy muy lejano. Yo era una rata de filmoteca, y desde los quince años había visto cientos de películas, de todo tipo y género. Pero mis favoritas, las que revisaba una y otra vez sin parar, pertenecían al género del thriller. Especialmente las de Alfred Hitchcock, Fritz Lang, Billy Wilder, René Clement, Claude Chabrol, algunas de François Truffaut… Las que llevaban al crimen a la calle, a la gente normal, como yo, casi siempre viviendo en ciudades de provincias, y casi siempre a la sombra de una doble moral. En el mundo de la literatura ya lo habían hecho de forma brillante gente como Agatha Christie, o Patricia Highsmith. De hecho, algunas de mis películas favoritas están basadas en sus obras: A pleno sol, Extraños en un tren, Testigo de cargo…

Paralelamente, en aquella época cayó en mis manos un libro que recopilaba crímenes acaecidos en Galicia durante el siglo XX. Eran crímenes reales, con gente de carne y hueso, ocurridos como ocurren los asesinatos no profesionales, de forma torpe e imprevisible. Un par de ellos en concreto, uno ocurrido en el ámbito universitario y otro que tenía lugar en un ambiente de clase alta llamaron mi atención. Y decidí unirlos y utilizarlos como base para mi historia. Las razones son sencillas: por un lado me parecía importante que los personajes, en especial Vicente, el "buen hombre", vinieran de un ámbito en el cual la moralidad y el cumplimiento de la ley fueran algo más que alternativas a elegir. Debían ser parte de su vida, de ahí que la referencia al mundo universitario me viniera como anillo al dedo. La moralidad religiosa también era importante, y por eso era perfecto que todo ocurriera en una ciudad de provincias del norte de España, donde todavía el catolicismo (como en el resto del país) domina el pensamiento de mucha gente, en especial de clase alta. Además, para redondearlo, el clima de Galicia, lluvioso y nublado, tiene algo que facilita el hecho de que la vida se haga más hacia dentro de las casas que hacia fuera, lo que enriquece la aparición de tensiones y fricciones. A partir de ahí, con esa base construida, dejé correr la imaginación.

Básicamente, UN BUEN HOMBRE es la historia de un cínico, un hombre que cree que es bueno porque hace las cosas según el libro. Va a misa los domingos, da clases de derecho, tiene unas convicciones morales intachables, en las que lo blanco es blanco y lo negro es negro, no hay lugar para claroscuros. Tiene una buena mujer, un buen trabajo, una buena casa, una posición social envidiable. El mundo le recompensa por su "bondad". Hasta que las circunstancias le convierten en testigo de un crimen, colocándole en una posición en la cual tiene que ampliar su visión, entender que, en la vida, las cosas que ocurren son mucho más complicadas y tienen muchas más lecturas de las que podemos hacer en un principio. Y no es capaz de hacerlo. Sin embargo, cuando sus propios intereses se mezclan en la trama, descubrimos de lo que en realidad es capaz "un buen hombre".



Juan Martínez Moreno
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